Cuando escribo pienso siempre en alguien más inteligente que yo. Creo que al lector siempre uno debe imaginarlo más inteligente.

“En El Oficinista, la gran ciudad es una pesadilla infinita y sus habitantes son unos sonámbulos que se resignan a no despertarse jamás. Leer esta novela obliga a reflexionar sobre lo que tenemos en nosotros de oficinistas.”

Rodrigo Fresán

¿Qué simbolizan los helicópteros que sobrevuelan permanentemente la ciudad ?

Los helicópteros quieren decir Viet.Nam, quieren decir Palestina y también la última dictadura militar argentina. Creo que son insectos metálicos. Su sola proximidad, en una ciudad, me remite a esos escenarios. En el caso de mi novela son también un signo de modernidad gotica.

¿Por qué las 3 de la mañana ?

Siempre me pareció que esa es la hora más madrugada. La más solitaria, la más desierta, la más amenazante. Pareciera que, como dice el tango, « el músculo duerme y la ambición descansa », pero no. Apenas si se está incubando, al acecho, la miseria humana del día siguiente. Que puede ser el último.

El empleado es un administrativo relativamente alto que vive con el miedo del despido. Es paranoíco y no se sabe nuncar si está en un sueño o en la realidad. Es algo como Kafka en el país de Philip K. Dick, ¿no es cierto?

Kafka es más Dick un referente obligado narrativo de la novela. Sin la lectura de Kafka no existiría mi novela. Pero tampoco sin « Bartleby » de Melville, « El capote de Gogol » y « Memorias del subsuelo » de Dostoievski. Durante el proceso de escritura de « El oficinista » – que antes de llamarse como se llama tenía como título provisorio « La perspectiva Nevski », leía todo el tiempo los autores citados.

El amor sería una enfermedad que lo vuelve a uno laosiano ?

El amor lo vuelve a uno muchas cosas como toda búsqueda de absoluto. Pero en la sociedad de la novela, una sociedad a minutos de la nuestra, la búsqueda de un absoluto se parece al afán de posesión y el enamorado tiene a presentarse como un pequeño propietario de la nada.

Hay que estar de buen ánimo para leer su novela. ¿Qué lector tiene en mente cuando escribe usted ?

Cuando escribo pienso siempre en alguien más inteligente que yo. Creo que al lector siempre uno debe imaginarlo más inteligente. El escritor, en cambio, como decía Carver, no necesita ser el tipo más listo del barrio. Basta con que sepa plantarse ante las cosas con una mirada sorprendida ante la realidad cotidiana. En ese sentido, un par de zapatos viejos puede convertirse en un hallazgo.