Desde mi punto de vista la identidad masculina no debería ser otra cosa que intentar ser alguien de bien, un hombre derecho.


Nickolas Butler

St Martins Press

Canciones de amor a quemarropa

Nickolas Butler estudió en la Universidad de Wisconsin, y se especializó en Escritura Creativa en la de Iowa. Butler ha trabajado de los más variados oficios: en Burger King, vendiendo hot-dogs y de vendedor de líneas telefónicas antes de publicar sus primeros relatos y la novela “Canciones de amor a quemarropa”.

La citación en exergo de su novela está sacada de Moby Dick. ¿Podría decirnos en unas cuantas palabras qué significa esta novela para usted? ¿Tiene usted la impresión de que este libro ha influido en su escritura?

Sin duda. Leí Moby Dick la primera vez a los 31 años cuando participaba en un taller de escritura en Iowa. Había intentado leerlo varias veces antes, en vano. Pero en esta lectura, creo que lo que más me golpeó fue la amistad entre Queequeg e Ismael, así como la fraternidad a bordo del barco. No sé a ciencia cierta cuál es el tema de mi novela, pero pienso que es una cuestión de amistad. Cuando leí Moby Dick, subrayé algunos pasajes que hacían eco en mí. Trabajaba en “Canciones de amor a quemarropa” cuando leí esta frase que es ahora el exergo de mi novela, y me dije que era un buen resumen.

¿Como un paralelo?

Bueno, nadie quiere escribir un libro que sea un paralelo exacto de la que puede ser la mejor novela jamás escrita, y por supuesto que no era mi intención, pero hay temas que me llaman profundamente, la amistad, la fraternidad, la lealtad…

¿Sabía usted antes de comenzar que la novela estaría estructurada por la voz de los personajes?

No sabía para nada, que era esta estructura la que terminaría por imponerse. De hecho, no me parece que sea una forma muy elegante de contar una historia. Mi próxima novela no estará para nada construida de esta manera. Este libro está construido así por que Henry era el narrador del primer capítulo y que al principio un lector me dijo “Espero que nos lleves al matrimonio de Lee en Nueva york”. Y entonces me dije que era una buena sugerencia, pero no lograba ver a Henry contando el evento. Cuando me di cuenta de eso, me puse a estructurar la novela así.

La novela parece una letra de amor a Wisconsin, su región de origen. ¿Qué tipo de comentarios ha recibido de sus amigos y de su familia?

En general, los comentarios son muy positivos. Una de mis misiones, cuando escribí el primer capitulo era demostrar a mis colegas del taller de escritores de Iowa un poco de mis orígenes y cómo era mi región, para aquellos que nunca habían estado ahí. Estaba nostálgico, así que me concentré en el lugar, una pequeña ciudad en donde todo el mundo se conoce. Pienso que todas las buenas novelas están ligadas a un lugar particular. Hay que aprovecharse del lugar, del paisaje. Una vez que me sentí lo suficientemente bien como para escribir una novela, eso vino naturalmente. Creo que la gente tuvo reacciones muy positivas.

Este arraigo a un lugar parece muy importante para usted.

En efecto. Mis novelas favoritas son “Some times a great notion” de Ken Kesey y “Atando cabos” de Annie Proulx que son novelas ligadas profundamente a un lugar, a un ambiente. El lugar se convierte en un personaje de alguna manera. También tuve la suerte de tener un profesor muy influyente en la universidad que nos empujaba mucho a escribir sobre el tema. No podía escapar. Si leo una novela y no logro hacerme una imagen mental del lugar descrito o que no lo siento, hay muy pocas probabilidades de que se vuelva una de mis novelas favoritas.

La novela gira en torno a un protagonista que es un músico muy conocido y la música está, evidentemente, presente a todo lo largo de la obra. ¿Tenía usted una banda sonora específica durante la escritura de Canciones de amor a quemarropa?

Para nada. Creo que la banda sonora omnipresente en el libro es esta especie de rock clásico estadounidense, de música country, de jazz también. Cuando escribo, no puedo escuchar palabras. Escucho mucho a Philip Glass, o una música que sea repetitiva, sin interrupción, a veces incluso música clásica.

Decía usted que quiere evitar reproducir la estructura narrativa en su siguiente novela. ¿Tiene ya algunas ideas en mente, algunos proyectos?

Si, siempre estoy escribiendo novelas cortas. Estoy escribiendo una obra de teatro en este momento y hay un teatro en Chicago que está interesado en un proyecto en el cual trabajé. Pienso que mi siguiente novela estará igualmente muy ligada a Wisconsin, pero que se tratará más bien de un narrador en la tercera persona, un personaje que está más o menos inspirado en alguien que conozco y que estimo mucho. Pero la estructura no se parecerá en nada a Canciones de amor a quemarropa.

Una de las mesas redondas en las que participó durante el festival América en Vincennes hablaba de la identidad masculina. Si bien hay numerosos protagonistas masculinos en la novela, me parece que su libro interroga a estos personajes masculinos a través de sus relaciones amorosas, de amistad y del qué significa ser padre.

Desde mi punto de vista la identidad masculina no debería ser otra cosa que intentar ser alguien de bien, un hombre derecho. Esto no debería equipararse a esta idea de una mitología masculina o machista. Ser macho es simplemente ridículo. No sé la verdad de qué se va a hablar en esa mesa redonda… Es divertido ver cómo la gente clasifica un libro o sobre qué quieren que el autor comente.

En efecto, su novela no quiere ser un análisis de la “psique masculina” felizmente.

Bueno, cuando uno escribe una novela, uno quiere alcanzar un público largo, que llegue a todo el mundo, incluidas las mujeres, que constituyen, de hecho, el mayor número de lectores hoy día. Creo que si me hubiese preguntado sobre la identidad masculina cuando tenía veinte años, le habría dado una respuesta completamente diferente. Pero soy padre, casado desde hace nueve años, y mientras más envejezco más constato un desarrollo de comportamientos hyper masculinos o machos y menos los entiendo.

Por otro lado, me pareció que le personaje de Beth era el más interesante. Ella es ambivalente, la vemos a través de los ojos de su marido Henry, pero también a través de los ojos de Lee y el mejor amigo de Lee, que siempre se ha sentido atraído por ella. ¿Podría decirnos algunas palabras sobre la manera en la que el personaje de Beth tomó forma? ¿La construyó al mismo tiempo que todos los otros personajes?

Se desarrollaron todos al mismo tiempo en mi cabeza y cuando pasaba de un personaje a otro, tenía que aspirar profundamente y preguntarme “¿quién soy ahora? ¿Quién es este?” Era divertido para mí crear un personaje femenino. Espero de verdad hacerlo más seguido en el futuro. No creo que sea muy exigente, sólo hay que tener una dosis de empatía por el ser humano. Si tenía dudas sobre al autenticidad del personaje, le pedía consejo a mi mujer.

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Página 12 : AMIGOS LEGENDARIOS (21 de marzo de 2016)

En Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler hace funcionar con simpatía y eficacia el transitado terreno de las amistades varoniles en medio de la crisis de los treinta y pico, con un cuarteto de hombres que se reencuentran en el pueblo para volver a vivir. O para intentar seguir viviendo.

una novela que destila ternura, con un lenguaje sencillo que entretiene y engancha. El final no es lo mejor, pero deja, como el anuncio, un “genuino sabor americano”.

"...llegué al libro animado por la reseña mencionada (Un libro al día, 1ero de Octubre) y por otras semejantes que circulan en la red, en las que se destacan con emoción determinados valores literarios que yo, para mi desconsuelo, no he sabido encontrar."