Creo que la memoria es una construcción que a menudo elude aquellos episodios que entorpecen el discurso de lo que somos, o creemos ser.


Victor Del Arbol

© Víctor del Árbol

Un millón de gotas

Víctor del Árbol nació en Barcelona, en el 68. Cursó Historia en la Universitat de Barcelona, aunque no concluyó sus estudios. Trabajó para el programa de Radio Estel «Catalunya sense barreres». Trabajó igualmente durante 20 años para la Generalitat.

Premiado en 2006 por “El peso de los muertos”, en 2011 publicó “La tristeza del samurái” libro con el que obtuvo Le Prix du polar Européen 2012. El año siguiente publica “Respirar por la Herida”. El 13 de mayo de 2014 publica su más reciente novela “Un millón de gotas”. El mes pasado, 3un millón de gotas ha sido publicada en francés por la editorial Actes Sud (colección Actes Noir).

1. El inspector Alcázar piensa: “Así avanzaba el mundo, lentamente, por pequeños gestos heroicos y estériles.” Entonces ¿existen los verdaderos héroes? ¿Qué es un héroe para usted?

Sí, existen los héroes; aquellos hombres y mujeres que se comprometen con su tiempo, con su realidad, aquellos que no se resignan a ser un Océano sino que luchan por ser una gota; ocurre que quien lucha por sacar a su familia adelante, quien decide amar sin mentiras, quien trata de mantenerse en la dignidad y no traicionarse a si mismo, no suele ser consciente de su papel heróico. Héroes que eligen sus batallas, que caen y se levantan, y nunca le pierden la cara a la vida. En esos héroes, a menudo anónimos, es en los que creo.

2. Todos sus personajes acusan matices, están pintados en una rica gama de grises. ¿Cómo se relaciona usted con los personajes de su novela? ¿De dónde surgen?

Trato de entenderlos desde su humanidad, que es la mía, la de cualquiera. Primero los defino, física, psicológicamente, trazo sus biografías, escucho lo que dicen, veo lo que hacen. Y tras observarlos mucho tiempo empiezo a cuestionarles, les pregunto por sus supuestas certezas, trato de romper sus prejuicios…en definitiva, intento romper sus caparazones para llegar al fondo de lo que son. En la mayoría de los casos, seres contradictorios, frágiles, vacilantes.

3. Una nostalgia y tristezas constantes impregnan la novela. ¿Cómo creó esta atmósfera? ¿Tiene un proceso de escritura particular?

La novela que busca en el Hombre siempre tendrá claros y oscuros, la tristeza de haber perdido la ingenuidad infantil, la inocencia que el tiempo nos va arrebatando. Perder la niñez es entregarse a un mundo de contención, de concesiones, donde ya no podemos mirar con los ojos abiertos la realidad. Seguimos nuestra senda, y a menudo es dura. Yo no pretendo ocultarlo, pero creo que hay algo hermoso y tierno en cada ser humano, una cierta soledad que se manifiesta en nuestro nacer y en nuestro morir, y en esa vana intención de prevalecer a través del arte, de la poesía, de la música, de nuestros hijos.

4. La mayoría de sus personajes han pactado una tregua con su memoria, la han modificado haciéndola pasar por un olvido que no es tal.

Tal como lo hacen las sociedades que necesitan alcanzar cierto grado de compromiso con su pasado. Y España es el ejemplo perfecto. Creo que la memoria es una construcción que a menudo elude aquellos episodios que entorpecen el discurso de lo que somos, o creemos ser. De tal suerte que, al convertirse en relato, la memoria es una forma de mentira, en cuanto que no está dispuesta a asumir sin miedo todos los matices del pasado. Fingimos que lo que nos importa es el futuro. Quizá porque somos nómadas de la luz como decía de Stäel, porque nos asusta la oscuridad que queda tras nosotros.

5. El pasado no se puede cambiar y usted ha hablado en otras ocasiones de la necesidad de trabajar sobre la memoria nacional. Si dependiera de usted, ¿cuáles son las medidas concretas que emplearía para llevar esto a cabo?

Llevaría a las generaciones que vivieron la dictadura en su máximo rigor a las escuelas, haría de la Guerra Civil y del franquismo materia concreta y a fondo en los institutos. Convocaría un congreso donde asistieran escritores, historiadores, periodistas y políticos para tratar de llegar a una especie de decálogo contra el maniqueísmo, la manipulación sectaria y la mentira. Organizaría en el Valle de los Caídos el archivo central de la Guerra Civil y lo convertiría en centro de estudio. Abriría las fosas comunes y daría voz a los familiares que reclaman recuperar a los suyos…Hay tantas cosas que se podrían hacer contra la trivialización y la desmemoria. Y la primera sería dotar de verdadero contenido -con fondos suficientes económicos -la devaluada ley de Memoria Histórica.

6. Finalmente, como escritor ¿cuáles son las fronteras que no se deben cruzar?

En mi opinión, un escritor no debe convertir la ficción en panfleto. Porque el panfleto, por dogmático, termina convirtiéndose en un clixé. Un escritor no miente; explora visiones de la realidad, y trata de hacerlo con honestidad intelectual, con esfuerzo estético, con voluntad literaria. Todo lo que no sea eso, es respetable, pero para mí no es válido.

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"Es un libro indispensable, una muestra de la mejor narrativa negra de los últimos tiempos."

En esta elección participarían los administradores de blog literarios, que hubiesen publicado un mínimo de 10 reseñas durante 2014 y había que elegir entre las novelas que hubieran sido escritas en español y cuya fecha de publicación estuviera comprendida entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2014.

"Víctor del Árbol lo ha vuelto a hacer: ha creado una red de hilos que se van uniendo, atrapando a sus personajes en un juego de luces y sombras, de luchas y venganzas, de relaciones que se prolongan en el tiempo y el espacio, y también atrapando al lector, que quizás pueda intuir por dónde van los tiros, pero que se deja llevar por esa narrativa precisa que el autor domina."