Quería cuestionar cómo la moral impuesta por las instituciones afecta las conversaciones del día a día


Darragh McKeon

Darragh McKeon © Philippe Matsas

TODO LO QUE ES SÓLIDO SE DISUELVE EN EL AIRE

Darragh McKeon nació en 1979 en los Midlands de Irlanda. Como director de escena ha trabajado en teatros y en salas alternativas. Fue finalista del Premio Francis MacManus de relato breve en Francia y del Premio Filmbase/RTE de cortos cinematográficos. Tenía siete años cuando sucedió el accidente nuclear de Chernóbil. Todo lo que es sólido se disuelve en el aire es su primera novela.

¿ Qué es lo que lo ha llevado hacia este tema en particular?

No estoy muy seguro, hay muchas razones por las cuales hacemos algo … Había una organización caritativa en Irlanda que traía niños de Chernóbil a Irlanda. Cuando tenía doce o trece años, un grupo de niños vino a mi muy tranquilo pueblo natal, creo que deben haber sido los primeros extranjeros que veía. Las chicas eran muy bonitas y todos estábamos muy intrigados.
Luego comenzamos a oír algunas historias sobre sus vidas. Ellos no hablaban el inglés y nosotros no hablábamos ruso y oíamos historias sobre los apartamentos en los que vivían, en estos tipos de edificios monolíticos de la época soviética, en el noveno o decimoquinto piso.
De donde vengo, el paisaje es muy verde, y los edificios más altos no tienen más de tres pisos. Sus vidas comenzaron a intrigarme. Luego, cuando empecé a hacer investigaciones sobre Chernóbil, casi podía sentir el tejido social que se desintegraba. Creo que fue Mikhaïl Gorbatchev quien dijo que era el catalizador que anunciaba el fin de la era soviética. Era el principio del fin.

Cuando comenzó sus investigaciones sobre este tema ¿ encontró obstáculos o dificultades?

¡Mi principal dificultad era yo mismo! No sabía realmente cómo investigar, avancé un poco a ciegas, pasé un año haciendo investigaciones sobre ecuaciones químicas, sobre lo que pasa al nivel físico, en el momento de una fusión nuclear. Intenté entender eso durante un año y medio más o menos. Fui a muchos lugares obscuros y la verdad no entendí realmente. Comencé a estudiar el aspecto humano de esta historia y entonces comencé a entender. Leí a un físico ruso que citaba H.G. Wells, y puse esta cita en el epígrafe de la novela. Se trata de lo que pasa al nivel molecular, al nivel de la materia, o al nivel atómico, en el momento de una reacción nuclear. Esto reproduce la ruptura de las tradiciones en el seno de la sociedad, y me pareció muy interesante.

El tema de Chernóbil no fue difícil de investigar, había mucho material disponible. Había muchas fotos, hay varios documentales sobre el tema, pero material de los años 80 era de difícil acceso. La gente no tomaba fotos en la calle. ¡Si alguien hubiera sacado fotos, habrían creído que se trataba de un espía! Así que había fotos informativas pero muy poco material sobre la vida del día a día y nada que informe sobre lo que era vivir en Moscú en los años 80.

En lo que concierne a la historia social ¿pudo hablar con gente cuya vida haya sido impactada por esta catástrofe?

De hecho no. En parte porque no tenía contactos. Escribía desde Dublín, y luego desde Londres, y por otro lado, antes de obtener un contrato de publicación, era sólo un tipo con un ordenador portátil.

Un elemento distintivo de la novela es su atmósfera que se muestra en dos niveles: una atmósfera hecha materia radioactiva y una atmósfera echa de silencio y de opresión, forzando a los habitantes a esconderlo todo. ¿Que significaba para usted tener estos elementos pesando sobre la vida de los habitantes en todo momento?

Pienso que fue deliberado. Algo en lo que estaba interesado era en cómo las instituciones afectan al individuo. Quería cuestionar cómo la moral impuesta por las instituciones afecta las conversaciones del día a día, la manera en la que la gente vive. En Irlanda, la institución habría sido la Iglesia católica Esto tiene consecuencias en la manera en la que la gente se habla, se relaciona o se comporta.

Hay un hermoso vídeo que vi en Dublín hace algunos años. Un fotógrafo documental simplemente puso su cámara afuera de una iglesia y tomó gente que pasaba persignándose, casi instintivamente. No se daban ni cuenta de que lo hacían. Este tipo de reflejo, la manera en la que una institución puede insertarse en los pensamientos de una persona, me interesa mucho.
Cuando se habla de la Rusia soviética o de la Unión Soviética, tendemos más bien a pensar en los años 50, pero incluso en los años 80, el miedo y la paranoia reinaban en la época, había solo treinta años de diferencia. Esto no se disipa tan rápidamente o tan fácilmente.

Uno de otros elementos importantes de la novela es la música, y en conjunto el libro está vinculado intrínsecamente a los cinco sentidos…

Era director de teatro antes de volverme escritor, y creo que viene de ahí. Es el infierno cuando uno está de lleno al interior, pero lo bonito de la cosa, es que uno se ocupa de la luz, del sonido, del movimiento. Uno ve cómo esas cosas se combinan, y esto me acompañó durante la escritura.

Quería justamente preguntarle si creía que su carrera en el teatro tenía un impacto sobre su escritura …

Es eso y luego creo que como director de teatro, mi trabajo es observar, mirar a los actores, sean dos o doce. Hay que saber cuando una escena se anima, o cuando está seca y no hay vida en ella. Eso también ayuda a la escritura. Después de un cierto período, puedes identificar si lo que escribes tiene cierta dinámica o si es plano y seco.

Seguimos a Yevgueni durante varias décadas. ¿Diría que se trataba de una novela iniciática?

Creo que es el caso. Después de haber escrito esta novela, encontré una cita de Nietzsche, que dice " Tenemos el arte para ser destruidos por la verdad ". Me gusta mucho porque creo que funciona de dos maneras. Podríamos decir que el arte simplemente es una distracción, que es algo que ocupa nuestro tiempo mientras que el mundo se derrumba alrededor de nosotros. O podríamos considerar que es algo que perdura y que nos da esperanza. Pienso que, a posteriori, consideraba ambos aspectos de esta frase.