La integración cultural en el seno de una nación, de una familia o de un individuo es más riesgoza de lo que uno imagina en el plan emocional y práctico.


Celeste Ng

Celeste Ng © Kevin Day

TODO LO QUE NO TE CONTÉ

Celeste Ng, escritora estadounidense, ha publicado varias historias cortas. Todo lo que no te conté es su primera novela.

Usted emplea un estilo de escritura muy preciso, que permite al lector adentrarse en el corazón de la psicología de los personajes, aún cuando la voz es la de un narrador cercano pero exterior. ¿Por qué este ángulo de aproximación?

Generalmente giro al rededor de ese tipo de narradores, es mi zona de confort. Escribo raramente en primera persona, a no ser que el personaje en cuestión tenga una voz muy particular. Me gusta poder meterme en la cabeza de un personaje y alejarme cuando sea necesario. Hay una flexibilidad que no encuentro todo el tiempo con la primera persona.

Pero este narrador omnisciente me apareció el el último borrador. En los borradores precedentes, utilizaba a este narrador pero focalizándolo en un personaje diferente cada vez; es decir, con cada sección de la novela centrada en un personaje y sus pensamientos. Dicho sea de paso, en varios casos, dos personajes interpretan las cosas de forma diferente, y es importante para el lector tener acceso a los dos aspectos. El objetivo no era saber quién de los dos tenía razón, sino de tener dos percepciones de un mismo suceso. No dejaba de repetir las escenas para mostrar, por ejemplo, un argumento desde el punto de vista de James, después desde el punto de vista de Marilyn y repetir cada escena frenaba mucho el ritmo de la intriga.

Luego del tercer borrador, me di cuenta de que necesitaba un narrador omnisciente que pudiera desplazarse de la psicología de un personaje a la de un otro e inversamente, a su antojo. Fue la única manera que encontré para poder mostar, simultaneamente, lo que pasaba en la cabeza de cada uno de los personajes.

Seguimos a la familia Lee, desde la juventud de sus padres, su matrimonio, el nacimiento de sus hijos, hasta 1977. El contexto histórico-social es importante puesto que usted explora la presión y las expectativas que sufren las mujeres de dos formas diferentes. Está en especial la madre de Marilyn que la presiona a encontrar marido y convertirse en una perfecta ama de casa, después, más tarde Marilyn presiona a su hija para que siga con sus estudios y tenga la carrera que ella nunca tuvo. ¿Que importancia tenía para usted explorar este tema?

Reflexiono mucho sobre las expectativas que tenemos para nuestros hijos, que son expectativas conscientes e inconscientes al mismo tiempo. Si uno se encuentra bien consigo, tenemos tendencia a querer que nuestros hijos sigan el mismo camino que nosotros, y si nuestra situación no nos gusta, entonces consideramos a los hijos como una segunda oportunidad, la ocasión de corregir nuestros errores y seguir el camino que no pudimos recorrer. Aunque la mdre de Marilyn la empuje hacia la esfera familiar y que Marilyn intente por su lado alejar a su hija de esa misma esfera, la ironía es que al final, las dos tienen el mismo objetivo: quieren que sus hijas tengan la vida que ellas no pudieron tener. Este tipo de existencia por procuración puede ser muy peligrosa, y sin embargo, es muy común.

Reflexiono también mucho sobre el concepto del “rol” de las mujeres en particular. Mi madre era científica, con un doctorado en química, y enseño química en la universidad durante varios años, hizo investigaciones de laboratorio, publicó en artículos universitarios y fue presidenta de su departamento en la universidad. Desde mi niñez, me hizo comprender que ese camino era posible para mí. Me compró muchos libros sobre ciencia, biografías de Marie Curie y Rosalind Franklin y así. Cuando decidí que no iba a continuar mis estudios en ese dominio sino que me iba a consagrar a la escritura, eso no fue un problema para ella, pero por mi parte, tuve un poco de culpa de no seguir sus pasos. Ahora, como madre, intento ser consciente de las expectativas que tengo para mi hijo y de la forma en la que lo impulso. No estoy segura de lograr se neutral siempre (¿acaso ses posible?), pero lo intento.

La frase de incio es un golpe. ¿Qué influencia tuvo ésta sobre el resto de su proceso de escritura?

¡La frase de incio no me apareció sino hasta el último borrador! En los borradores anteriores la frase de incio era diferente ” Al principio, no se dieron cuenta de que Lydia ya no estaba”. Con esta frase, la familia y el lector no habrían conocido la localización y el estado de Lydia sino hasta 40 páginas más tarde. Eso cambiaba completamente el ambiente de la novela, la pregunta que se hacía el lector era entonces de saber si Lydia estaba viva o muerta, más que de saber como había muerto y lo que había pasado. Nunca quise escribir una novela policiaca, pero me di cuenta finalmente de que era primordial que el lector supiera desde el principio que Lydia estaba muerta. Una revelación así, me parecia crucial hacerla información prioritaria, literalmente desde la primera frase. Las frases de incio dan el tono de la historia y yo no quería darle vueltas al asunto.

Una vez que esto estuvo hecho (“Lydia estaba muerta, pero ellos aún no lo sabían.”), la voz de la narración me vino naturalmente: alguien que puede ver más cosas que la familia y que puede aportar la perspectiva que les falta. El narrador posee esta especie de visión doble: nos puede mostrar en donde tienen las anteojeras, pero también puede alejarse un paso y mostrarnos un contexto más general, como por ejemplo, el contexto histórico del matrimonio mixto en los Estados Unidos, y hacer uniones entre el pasado y el presente. Todas estas informaciones son elementos que hacían parte de la historia desde el principio, pero que me costaba trabajo integrar a la novela. En términos de escritura, tenía la impresión de que me habían quitado una camisa de fuerza. El cuarto borrador no hubiese podido ser sin la frase inicial y el tono que daba.

El padre sino-americano intenta integrarse y olvidar sus orígenes, lo que envenena la relación con su hijo, puesto que cierra los ojos ante la discriminación racial del que éste últiumo es víctima. ¿Es para usted una forma de mostrar las fisuras del melting pot estadounidense?

Si, aún cuando a veces no puedo resignarme a creer que nadie vea estas fisuras. La metáfora del melting pot es bella y simple, sin embargo el concepto mismo de integración es increiblemente complicado. El melting pot lleva a borrar una identidad ancestral, a deshacerce de ciertas partes de su identidad étnica para “adaptarse” mejor a la corriente dominante. Eso tiene un costo, y la integración cultural en el seno de una nación, de una familia o de un individuo es más riesgoza de lo que uno imagina en el plan emocional y práctico.

La novela se desarrolla en loa años 70 pues es en esa época donde los problemas de los personajes tienen un fuerte impacto en el seno de la sociedad estadounidense. Pero esos problemas siguen existiendo ahora. Estos últimos años, las principales informaciones de los Estados Unidos tratan sobre las relaciones de minorías étnicas en Ferguson, Missouri ; sobre las acciones en respuesta a la migración ilegal de América Latina, sobre la controversia del nombre del equipo de futbol americano de Washington, los pielesrojas. Podría continuar citando ejemplos, pero está claro que las cuestiones de identidad étnica y cultural son igualmente cruciales hoy día.

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Me ha parecido una novela redonda, a ratos marcada por un dolor latente en los sentimientos de sus personajes, que se manifestaba por sorpresa provocando un efecto demoledor a uno y otro lado del libro. Una novela privada, llena de emociones contenidas y palabras nunca dichas en voz alta, como sucede en la mayor parte de las familias, en las que no hay nadie que lo cuente absolutamente todo.